Por Profesor y Lic. Carlos Gabriel Mira
En San Juan, recientemente se nos otorgó la categoría de zona cálida para el pago de la energía eléctrica. Una medida lógica si consideramos nuestras temperaturas extremas. Pero surge una pregunta incómoda y necesaria:
👉 Si el Estado reconoce el calor para pagar la luz, ¿por qué no lo reconoce en las escuelas públicas?
Porque el calor no es una molestia menor.
El calor en las aulas afecta la concentración, la salud, el ánimo y el aprendizaje. Y miles de chicos y chicas estudian todos los días sin aire acondicionado, sin ventilación adecuada y con uniformes que no están pensados para sobrevivir al verano sanjuanino.
Como docente y como Licenciado, esto no puedo callarlo.
🌡️ El calor también educa… pero mal
En muchas escuelas públicas, las condiciones térmicas son directamente incompatibles con el derecho a aprender. No es exageración:
👉 aulas cerradas,
👉 ventiladores rotos,
👉 temperaturas que superan los 38°.
Y sin embargo, la escuela sigue funcionando como si nada pasara, como si el cuerpo no importara.
Pero el cuerpo importa.
Un chico con calor extremo no puede pensar, no puede concentrarse, no puede aprender. Y eso no es un problema pedagógico: es un problema de derechos.
👮♂️ Si la policía puede usar bermudas… ¿por qué la escuela no puede cambiar?
Hace poco, la policía de San Juan adoptó el uso de bermudas para mitigar las altas temperaturas. Una decisión práctica, rápida y sensata.
Entonces pregunto —como docente y como ciudadano—:
👉 ¿Por qué no podemos aplicar el mismo criterio en las escuelas públicas?
En muchas escuelas privadas, las alumnas pueden elegir entre pollera o pantalón.
En las públicas, no.
No estoy hablando de romper normas.
Estoy hablando de adaptarlas a la realidad climática y social.
👧🏽👦🏽 La igualdad no se declama: se garantiza
No puede haber estudiantes de primera y de segunda según la escuela a la que asisten.
No puede ser que el confort sea un privilegio.
La educación pública debe ser:
✔️ digna
✔️ saludable
✔️ humana
✔️ equitativa
Porque aprender no debería doler.
Y transpirar en silencio no es resiliencia: es abandono normalizado.
🏫 No es solo infraestructura. Es sentido común.
Claro que necesitamos más inversión en climatización escolar.
Claro que necesitamos obras, equipos, mantenimiento.
Pero mientras eso llega —porque sabemos que no es inmediato—, hay medidas simples, rápidas y justas:
✔️ Flexibilizar uniformes
✔️ Permitir ropa acorde al clima
✔️ Repensar horarios
✔️ Escuchar a docentes y estudiantes
No cuesta millones.
Cuesta voluntad.
❤️ Que nuestros chicos recuerden que estuvimos del lado correcto
Ojalá dentro de unos años nuestras generaciones puedan decir:
“Cuando el calor nos quemaba la cabeza, los adultos hicieron algo.”
No que digan:
“Sabían… pero no hicieron nada.”
Porque educar no es solo enseñar contenidos.
Educar es cuidar.
📢 San Juan necesita políticas educativas que miren el aula real
No la ideal.
No la de los discursos.
La que transpira.
La que se agota.
La que aún así sigue intentando aprender.
San Juan necesita políticas educativas que reconozcan el presente, que entiendan nuestras condiciones climáticas y que prioricen la dignidad de quienes enseñan y de quienes aprenden.
Empecemos hoy.
Con medidas simples.
Con decisiones humanas.
Con sentido común.
Porque nadie aprende bien con 40 grados — pero todos merecen intentarlo en condiciones justas.
